Estudiantes del colegio Rubén Darío manchan sus camisas el último día de clases
Es casi un ritual estudiantil que se repite cada último día de clases ya sea de sexto grado de primaria o de quinto año de secundaria.
Mancharse las camisas blancas con los nombres de sus compañeros o con símbolos amistosos o con frases de cariño es una tradición antes de marcharse de vacaciones.
Cada uno de ellos promete guardar la camisa en el baúl de sus recuerdos y volver a ella cada vez que los atrape la nostalgia de sus compañeritos de clases.