Doña Bertha con más de 50 años trabajando como cuidadora de tumbas
Desde entonces, toma su carretón y recorre el cementerio oriental de Managua. Ahí crió a sus 6 hijos, quienes también aprendieron de su trabajo
Una tarea sin descanso. Llega al camposanto todos los días de la semana, donde trabaja durante 8 horas bajo sol, y muchas veces con hambre y sed.
Logró darles estudios a sus hijos hasta donde pudo. Pero, se siente orgullosa de ser una mujer que con sus propias fuerzas levantó una familia con un trabajo que muchos pensarían que es sólo para hombres.