No creerás como se inventó el champagne
Primeramente para los que todavía no saben que es el "Champagne", que se que hay unos cuantos, dejame decirte que esta bebida es un vino blanco o rosado espumoso, el cual fue descubierto por un monje benedictino conocido en ese entonces como Dom Perignon el cual cuando estaba fabricando vino no podía deshacerse de las burbujas que se formaban en este, pero un dato curioso es que cuando el probó su creación accidental, exclamó: "¡Vengan rápido! ¡Estoy tomando las estrellas!" De esta forma, de acuerdo a la leyenda, se inventó el champagne en un día como 05 de agosto en el año 1693.
Pero conozcamos un poco mas de la historia de este individuo al que miles de personas le deben las gracias, porque, hay sus cuantos cientos de miles que le hacen a esta bebida, y si sos uno de esos pues vas metido en la bolsa también. Bueno, iniciemos por los 19 años, que fue cuando Dom Perignon entró a la orden benedictina en la Abadía de Hautvillers, cerca del pueblo de Epernay, dentro de Champagne, Francia. Allí, trabajó como maestro de bodega, responsable de supervisar la extensa producción, el añejamiento y el depósito de vino de la abadía.
Pero da la casualidad que a Perignon se le encargó deshacerse de las burbujas del vino espumante de la abadía, el cual era un problema usual que experimentaban los productores de vino de esa época debido a la refermentación y lo cual no pudo conseguir. Durante toda su estancia allí, y hasta su muerte, se dedicó a la custodia del sótano de la abadía (lugar donde se guardaba la producción de vino) y fue también durante su administración que la abadía prosperó y duplicó su producción vinícola.
En la actualidad, el champagne pasa por dos fermentaciones. Luego de su primera fermentación y embotellamiento tradicionales, se agrega levadura y terrones de azúcar a la botella y al champagne, luego se sella, se lo deja envejecer al menos 1,5 años. Una vez que la botella alcanza su madurez, se pasa a un proceso conocido como removido. Las botellas se voltean de forma gradual hasta que están prácticamente boca abajo, permitiendo que la levadura se deposite en el cuello de la botella. Luego de un rápido congelamiento, la tapa y el residuo congelado se retiran y se vuelve a colocar un corcho rápidamente a la botella para conservar su dióxido de carbono. Una vez que las botellas entran al mercado, están listas para abrirse con un estallido.