Científico que contrajo COVID asegura que no existe inmunidad colectiva
Alexánder Chepurnov, científico del Instituto de Medicina Clínica y Experimental de la ciudad rusa de Novosibirsk asegura que la inmunidad colectiva contra el COVID no existe.
Marco Bello © ReutersLa investigación la concluye al exponerse al virus, pues al enfrentarse al virus en 2 ocasiones pudo confirmar que la llamada inmunidad de rebaño es descartada.
Chepurnov, que actualmente trabaja en una vacuna contra el nuevo Coronavirus, decidió no respetar medidas de prevención y, a propósito, y sin mascarilla, entró en contacto con personas infectadas para comprobar en carne propia cuánto dura la inmunidad que supuestamente garantizan los anticuerpos.El primer contagio fue a finales de febrero, cuando se fue a Francia a esquiar e hizo una escala en Moscú, donde durante el embarque pasaron a su lado tres viajeros chinos. Un par de días después le subió la temperatura, sintió un dolor agudo en el pecho y perdió el olfato, así que sus colegas empezaron a observar el comportamiento de los anticuerpos que desarrolló, cuán fuertes eran y cuánto tiempo permanecerían en su organismo, mismos que dejaron de detectarse tres meses después de la enfermedad.
"Al mismo tiempo, tomamos en consideración que la presencia de anticuerpos del covid-19 es solo un marcador del hecho de que una persona estuvo enferma, y que la protección principal contra la enfermedad la determinan los factores de la inmunidad celular", explicó Chepurnov. Agregó que también realizaron una amplia investigación inmunológica "para determinar la proliferación específica y espontánea de células inmunitarias, la producción de citoquinas", entre otras cosas.Para evaluar la respuesta de su organismo, el científico ruso entró en contacto directo con personas infectadas con el nuevo Coronavirus, prescindiendo de mascarilla, y se hizo la prueba cada dos semanas. Dio positivo medio año después. Al principio le empezó a molestar la garganta y, aunque para el sexto día sus pulmones estaban todavía limpios, tres días más tarde desarrolló neumonía bilateral. El virus dejó de detectarse dos semanas después."La calidad de las reacciones confirmó el funcionamiento normal del sistema inmunológico durante todo el período de observación. Esto es importante para comprender la naturaleza de la reinfección, porque las condiciones de inmunodeficiencia también pueden provocarla, pero son de naturaleza diferente", agregó.
"La enfermedad transcurrió peor que la primera vez. Incluso, terminé en el hospital: me hospitalizaron tan pronto como la saturación [de oxígeno] cayó por debajo de 93", confesó Chepurnov, quien tuvo fiebre de 39 durante cinco días, perdió el olfato y sufrió cambios en la percepción del sabor. Ahora tiene anticuerpos con "un nivel muy alto de inmunoglobulina G".Según sostiene, en el caso del covid-19 no habrá ninguna inmunidad colectiva y el virus se quedará por mucho tiempo, por lo cual hace falta un fármaco que pueda ser administrado a los pacientes varias veces.
"La vacuna recombinante no valdrá para eso. Una vez vacunado con el vector adenoviral, en el que se basa, no será posible administrarla de nuevo, pues lo impedirá la inmunidad contra el portador adenoviral", dijo el investigador, al señalar que se desconoce cuánto irá a durar el efecto de Sputnik V. "Por lo tanto, es más probable que en este caso sirva la llamada vacuna muerta, en la que trabaja el Centro Científico Federal de Investigaciones y Desarrollo de Fármacos Inmunobiológicos M.P. Chumakov", sostuvo.El científico precisó que una vacuna de este tipo implica la introducción en el organismo de un agente infeccioso que ha sido 'matado' con la formalina, para darle al sistema inmune un retrato del agente causal y enseñarle a resistirlo.