Circulación del Océano Atlántico podría colapsar, advierten científicos
Un estudio sugiere que, un sistema ambiental clave afecta la forma en que circula el agua en el Océano Atlántico, agregando que el cambio del clima podría estar al borde del colapso, debido al rápido derretimiento de los glaciares y el hielo marino.

El estudio, publicado el martes 23 de febrero en la revista científica Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS), utilizó un modelo oceánico global para estudiar los efectos del derretimiento del hielo.
La Circulación Meridional del Atlántico (AMOC), es un gran sistema de corrientes oceánicas que transportan agua cálida desde los trópicos hacia el norte recorriendo hasta el Atlántico norte.
Por tanto, el sistema incluye la Corriente del Golfo, de la costa este de Estados Unidos, que transporta agua tropical cálida hacia el norte y ayuda a moderar las temperaturas en gran parte de Europa, considerando su alta latitud.
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En este sentido, los investigadores de la Universidad de Copenhague, advirtieron que el AMOC, podría alcanzar un punto de inflexión, o bien. un umbral crucial, antes de lo previsto anteriormente, ya que esta derritiendo el hielo glacial de manera acelerada.
Los científicos predicen que el AMOC se debilitará aún más si continúa el calentamiento global, y podría reducirse entre un 34% y un 45% para finales de este siglo. Además, destacaron que una corriente del Golfo debilitada elevaría el nivel del mar en la costa atlántica de Estados Unidos con consecuencias potencialmente desastrosas.
Stefan Rahmstorf, del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, coautor del estudio publicado en Nature Geoscience, señaló a la revista The Guardian, que un AMOC debilitado aumentaría el número y la gravedad de las tormentas que azotan Gran Bretaña, y traerá más olas de calor a Europa.
“En 20 a 30 años es probable que se debilite aún más, y eso inevitablemente porque influirá en nuestro clima, por lo que veríamos un aumento en las tormentas y olas de calor en Europa, y el nivel del mar aumenta en la costa este de Estados Unidos”, finalizó Rahmstorf.