Descubren restos de un océano en el núcleo de la Tierra
A casi 3 mil kilómetros de la superficie, en el interior de la Tierra, pueden estar los restos de un océano. Este es el resultado de una nueva investigación, esta vez realizada por científicos estadounidenses.

El estudio titulado "Matereales subducidos distribuidos globalmente a los largo del límite entre el núcleo y el manto de la Tierra, contó con Samantha Hansen, Edward Garnero y Sebastian Rost entre los investigadores. Se publicó en el portal Science Advances.
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De acuerdo con los científicos, existen capas delgadas pero densas de material que se encuentran entre el límite del manto y el núcleo de la Tierra. Este material habría formado el fondo del océano, antes de ser empujado hacia el manto por las placas continentales.
Hansen y sus compañeros analizaron las ondas de 15 estaciones sísmicas enterradas en la Antártida, llegando a esa conclusión.
“Usando un enfoque de análisis sísmico desarrollado recientemente”, destacan los autores, “encontramos ULVZ variables y generalizadas a lo largo del límite entre el núcleo y el manto (CMB) debajo de una porción en gran parte sin muestrear del hemisferio sur”.
“Al analizar miles de grabaciones sísmicas de la Antártida”, explicó Garnero, “nuestro método de imágenes de alta definición encontró finas zonas anómalas de material en el CMB en todos los lugares que probamos”.
La importancia del núcleo de la Tierra para nuestra vida
El núcleo de la Tierra está dividido en dos partes: uno interno y otro externo. Mientras que el interno es una esfera con un radio de más de 1.200 kilómetros, conformado por hierro y níquel, el externo es una capa líquida que lo rodea, con espesor de 2.200 kilómetros.
Su temperatura, como bien explica la NASA, es más caliente que la superficie del Sol, alcanzando los 6 mil grados centígrados.
Gracias a su movimiento y a la rotación de la Tierra se crea el campo magnético, que nos protege de la radiación espacial y los vientos solares.
El material evaluado por los investigadores, según muy interesante, varía desde unos pocos kilómetros hasta decenas de ellos. “Esto sugiere que estamos viendo montañas en el núcleo, en algunos lugares hasta cinco veces más altas que el monte Everest”, indican Hansen y sus compañeros.
Con información de: Fayer Wayer