Resaltan en Nicaragua transformaciones del sistema penitenciario
El director del Sistema Penitenciario de Nicaragua, Julio Orozco, resaltó hoy los avances logrados en los centros penales del país desde el triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979. Según Orozco, antes de la victoria del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), las cárceles nicaragüenses estaban marcadas por la discriminación, tortura y violaciones a los derechos humanos.

En declaraciones, Orozco recordó que la construcción de nuevos centros penitenciarios en ciudades como Granada, Chinandega, Estelí, Matagalpa y Juigalpa, fue parte de los primeros esfuerzos del gobierno sandinista por mejorar las condiciones de los reclusos. Estos proyectos se enfocaron en implementar un tratamiento reeducativo para los presos, pero sufrió un retroceso durante los años de los gobiernos neoliberales.
Al regresar el FSLN al poder en 2007, se encontró un sistema penitenciario en abandono, con solo 1,014 funcionarios a nivel nacional y sin programas educativos ni de reinserción. Las cárceles, según Orozco, se habían convertido en “bodegas”, donde solo se abrían y cerraban celdas, y los presos eran transportados en condiciones inhumanas.
El gobierno sandinista, desde su retorno, implementó una reestructuración del sistema penitenciario. Mejoraron la infraestructura y adquirieron una nueva flota vehicular, lo que permitió garantizar la seguridad y dignidad en el traslado de los reclusos. Además, las cárceles del país han experimentado una reducción en el hacinamiento, un problema frecuente en el pasado.
Orozco destacó la construcción del penal de mujeres en Tipitapa, que incluye una casa de maternidad para atender a las reclusas con recién nacidos. Esta medida ha sido clave para asegurar mejores condiciones de vida para las madres encarceladas.
El tratamiento penitenciario también ha mejorado en las cárceles masculinas. En León y Bluefields, se han implementado regímenes abiertos y semiabiertos, fundamentales para la reintegración de los reclusos. Estos centros cuentan con programas de adaptación laboral y convivencia familiar, esenciales para la rehabilitación de los internos.
Actualmente, el sistema penitenciario está alineado con los planes quinquenales de desarrollo del Estado, lo que garantiza su inclusión en los esfuerzos de desarrollo humano del país. Según el subdirector del sistema, Venancio Alaníz, alrededor de 5 mil presos están involucrados en trabajos socialmente útiles, como labores en servicios generales. Además, muchos de ellos han recibido capacitación técnica, lo que les ha permitido integrarse al mercado laboral.
Con información de: Prensa Latina