La unidad Centroamericana es un Ideal, no solo una integración Económica
Tras las denuncias de Nicaragua contra el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) , sobre la promoción de acciones que aceleran la desintegración de este importante espacio regional, así como la decisión de Nicaragua de retirarse de la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ),
El canciller nicaragüense, Valdrack Jaentschke, participó en el programa 15 minutos. Durante su intervención, abordó en detalle la postura de Nicaragua y el enfoque de unidad que el país ha promovido a través de la dirección de los copresidentes, Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo.
Esfuerzos históricos por la unidad centroamericana
El Compañero Valdrack Jaentschke, comenzó haciendo un recorrido histórico sobre la unidad centroamericana, un tema central en la política exterior de Nicaragua. “Para entender lo que está pasando hoy en el SICA, creo que es fundamental remontarse a la historia. Centroamérica nació unida en la Independencia, los países que hoy conforman esta región comenzaron como las Provincias Unidas de Centroamérica, la República Federal Centroamericana, hasta 1839”. Subrayó que esta unidad, a pesar de los esfuerzos de las oligarquías para deshacerla, es parte esencial de la identidad centroamericana.
En su análisis, también abordó la evolución de la integración centroamericana tras la Segunda Guerra Mundial. Mencionó la creación de la Organización de Estados de Centroamérica (ODECA) en los años 50 y 60, así como los tratados y acuerdos que dieron forma a la unidad económica y política de la región, como el Tratado General de Integración Económica de Centroamérica (1962) y los acuerdos Esquipulas.
"Nicaragua siempre ha insistido en que no se trata solo de integración económica, sino de una verdadera unidad centroamericana", señaló el canciller. Sin embargo, lamentó que el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) haya sido manejado, en los últimos años, de manera inadecuada, “como si fuera una ONG, con elecciones de directores y secretarios que más bien parecían elecciones generales", enfatizó, criticando la falta de dirección y compromiso con la verdadera unidad de la región.
Nicaragua destaca la necesidad de organización regional
Abordó con claridad la situación del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), destacando que, desde la llegada del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en 2007, la postura nicaragüense ha sido firme: el SICA debe ser una institución intergubernamental, conducida por los Estados y los Gobiernos de la región. “El SICA no es un órgano supranacional, ni debe estar por encima de los Estados. Es una instancia de integración y, en el caso de Nicaragua, de unidad centroamericana”, afirmó Jaentschke, subrayando que la soberanía de los países no debe ser entregada, pero sí debe existir una coordinación clara entre los gobiernos.
El canciller explicó que, desde 1991, los presidentes centroamericanos se reunían en el SICA, pero la falta de un registro organizado y de una clara conducción hacía que los acuerdos no tuvieran seguimiento efectivo. “Se tomaban entre 40 y 50 acuerdos por sesión, pero nadie llevaba un registro ordenado. Era un desorden total”, denunció Jaentschke.
Según él, la responsabilidad de la integración no podía quedar en manos de un secretariado autónomo o por fuera de las decisiones de los gobiernos. De ahí la urgencia de reorganizar y ordenar el sistema cuando Nicaragua asumió la Presidencia Pro Tempore en 2009.
Jaentschke recordó que la prioridad de Nicaragua al asumir la presidencia del SICA fue precisamente la reorganización del sistema. “Cuando asumimos, nos encontramos con un caos de acuerdos, organismos y secretarías sin claridad. Necesitábamos poner orden y devolverle al SICA la conducción de los Gobiernos”, explicó.
En 2016, Nicaragua propuso que los cargos y secretarías del SICA debían ser decididos directamente por los Gobiernos, y no a través de concursos como se había venido haciendo.
La soberanía de Nicaragua es inviolable
En 2017, se estableció una declaración que otorgaba a Nicaragua la oportunidad de asumir la secretaría general del SICA, en el marco de un sistema de rotación acordado entre los países de la región, basaba en un proceso estructurado, en el que los gobiernos proponían a los candidatos y seguían un orden predeterminado: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Belice.
El verdadero obstáculo, según Jaentschke, no es la calidad de las propuestas, sino la decisión política de impedir que Nicaragua asuma la secretaría. "Lo que ocurre es que sectores políticos y algunos países, influenciados por grupos politizados, buscan impedir nuestra participación. Han convertido este proceso en un tema político, usando argumentos simbólicos para rechazar nuestras propuestas", afirmó.
El canciller recordó que este tipo de resistencia a la unidad regional no es nueva, y la historia de Centroamérica está marcada por esfuerzos de unidad frustrados por intereses externos. "Siempre ha existido una lucha constante por la integración, pero también una resistencia persistente a esa unidad", concluyó Jaentschke.
Abordó el reciente comunicado del Gobierno de Nicaragua, en el que se denunció la injerencia de las delegaciones de Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana en los asuntos internos del país. En su intervención, Jaentschke reafirmó que la soberanía de Nicaragua es inviolable y que, tal como señala el comunicado, es una prerrogativa exclusiva del gobierno nicaragüense presentar a las personas que considere idóneas para dirigir el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). "Es nuestra responsabilidad proponer a personas que consideramos expertas, con la capacidad para conducir el Sistema. Nadie puede venir desde fuera a decidir por nosotros", destacó.
El Canciller subrayó que las ternas propuestas por Nicaragua siempre han sido inclusivas, con un equilibrio de género y la participación de representantes de los pueblos indígenas y afrodescendientes, lo cual refleja el compromiso del país con una verdadera representatividad. Sin embargo, señaló que los gobiernos de Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana han sido los principales opositores a las propuestas de Nicaragua, enviando escritos en los que cuestionan la idoneidad de los candidatos nicaragüenses y exigen nuevas ternas. "Son estos cuatro países los que se han opuesto constantemente, pidiendo que presentemos otras propuestas", afirmó Jaentschke.
Nicaragua critica la desigualdad en el Sistema de Integración Centroamericana
También abordó la reciente renuncia del Nicaragua a la Corte Centroamericana de Justicia, destacando la falta de compromiso de varios países de la región con el sistema de integración centroamericana. En su intervención, recordó que en 1992, con el Protocolo de Tegucigalpa, se sentaron las bases para la unidad regional, y en ese momento, países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y Nicaragua ratificaron el estatuto de la Corte.
Sin embargo, destacó que solo El Salvador, Honduras y Nicaragua han ratificado el acuerdo y nombrado magistrados durante estos 33 años, lo que muestra una clara falta de compromiso de otros países. “El Consejo Centroamericano de Justicia, que debería ratificar a los magistrados, no está funcionando correctamente, ya que Panamá, que lo preside, no cumple con su rol porque no es parte del sistema”, explicó.
Jaentschke enfatizó que Nicaragua ha sido uno de los países más comprometidos con la integración regional y con el sistema, pero subrayó que el mismo no está completamente conformado, ya que algunos países han optado por no comprometerse con el proceso. “Cada país tiene derecho a tomar decisiones soberanas, pero si algunos eligen no comprometerse, el sistema pierde su funcionalidad. Los únicos países que realmente están presentes en casi todas las instancias son Nicaragua, El Salvador y Honduras”, afirmó.
El Canciller también cuestionó la lógica detrás de la oposición constante de ciertos países, como Costa Rica, Guatemala, Panamá, República Dominicana y Belice, a las decisiones propuestas por Nicaragua. "Hay que sincerar lo que está pasando, hay que comenzar a decir quiénes están obstaculizando el proceso. Es un derecho soberano de Nicaragua proponer sus candidatos, y no se puede negar ese derecho simplemente porque no les gusta la propuesta", destacó Jaentschke.
El Canciller concluyó que esta situación refleja una clara injerencia externa en las decisiones soberanas de Nicaragua, intentando influir en quién es nombrado para cargos clave dentro del sistema de integración centroamericana.