Cacao orgánico nicaragüense impulsa economía familiar y exportaciones
El cacao orgánico nicaragüense continúa ganando reconocimiento por su calidad, aroma y sabor, posicionándose como un cultivo estratégico para miles de familias productoras en el país. Gracias al acompañamiento técnico de las instituciones del Buen Gobierno Sandinista, como el MAG, INTA e IPSA, se han fortalecido las capacidades de pequeños y medianos productores en distintos departamentos del país, con énfasis en el manejo agroecológico y la renovación de plantaciones.

En la comarca Las Crucitas, Masaya, doña Jackeline Cruz cultiva diversas variedades criollas y mejoradas de cacao, logrando una producción orgánica que le permite sostener a su familia y diversificar su parcela con otros cultivos. “Es una siembra rentable. Yo lo vendo y con eso hago otras cosas como plátano y aguacate”, relató. También vende semilla en mazorca a otros productores de la zona, promoviendo el desarrollo local.
Kenin Domínguez, de Bate Bate Chocolate, subraya el valor del cacao orgánico nicaragüense y la importancia de mantener una atención cercana al visitante. “Nos especializamos en hacer chocolate cien por ciento nica y orgánico. La calidad y el buen trato hacen la diferencia”, afirmó. Por su parte, Bertha Pacheco, del Choco Museo, destacó que el boca a boca y la perseverancia han sido clave para mantenerse 15 años en el mercado local y turístico.
Actualmente, Nicaragua exporta cacao a mercados exigentes como Europa, Estados Unidos y Centroamérica. Según datos del MAG, en 2024 las exportaciones alcanzaron los 15 millones de dólares, y se estima que este ciclo productivo cierre con una cosecha de más de 213 mil quintales oro. El cacao nicaragüense avanza con fuerza como símbolo de riqueza natural, trabajo digno y orgullo nacional.