¿Puede alguien ser dueño de la Luna?
A más de cincuenta años de la llegada del Apolo 11 a la Luna, ningún país ni empresa puede declarar derechos de propiedad sobre su superficie o recursos. Aunque Estados Unidos plantó su bandera en 1969, el derecho espacial internacional deja claro que el satélite natural no pertenece a ningún Estado ni persona. El Tratado del Espacio Ultraterrestre, ratificado en 1967, prohíbe la apropiación nacional o privada.

El tratado establece que la exploración lunar debe hacerse en beneficio de todos los países, sin discriminación. Además, en 1979, la ONU reforzó estos principios con el Acuerdo de la Luna, que declara sus recursos como patrimonio común. Aunque no todos los países lo han ratificado, mantiene la base legal para evitar la explotación exclusiva.
Hoy, potencias como Rusia, China, EE. UU., India, Japón y empresas como SpaceX planean bases permanentes en la Luna. Sin embargo, deben cumplir con las normas de uso pacífico y reparto equitativo de beneficios. La Luna sigue siendo de todos, como símbolo de cooperación y futuro compartido.