Así comenzó la victoria popular el 18 de julio de 1979 en Nicaragua
Los primeros días del mes de julio de 1979 fueron decisivos para el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua. Tras más de cuarenta y cinco años de dictadura, el 17 de julio Anastasio Somoza Debayle abandonó el país. Dejó el poder en manos del vicepresidente Francisco Urcuyo Maliaños, quien intentó mantenerse en la presidencia. Sin embargo, la presión internacional, especialmente de los cancilleres del Pacto Andino, lo forzó a renunciar. Como consecuencia, Urcuyo huyó rumbo a Guatemala.

Al día siguiente, el 18 de julio de 1979, la ciudad de León fue proclamada como capital provisional de la Revolución. Ese mismo día, la Dirección Nacional del FSLN exigió la rendición incondicional de la Guardia Nacional, lo cual marcó un giro decisivo en la historia. Mientras tanto, las fuerzas revolucionarias liberaban la ciudad de Granada, y el Frente Occidental “Rigoberto López Pérez” ingresaba a Managua, preparando el terreno para la victoria definitiva del pueblo.
Durante los últimos días de lucha, muchos entregaron su vida por la libertad. Entre los héroes del 18 de julio se destacan Roberto Ibarra Matus, caído en Granada, y Fanor Urroz, asesinado en Nagarote. A partir de la caída de la dictadura más sangrienta de América Latina, se desmantelaron las instituciones represivas. Como resultado, surgieron nuevas estructuras como la Policía Sandinista y el Ejército Popular, que asumieron el resguardo del orden y la soberanía nacional.
Reconstrucción con respaldo popular
Finalmente, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) asumió el poder. Coordinada por el Comandante Daniel Ortega, esta junta comenzó a restaurar la paz y reconstruir el país. El pueblo respaldó esta nueva etapa, que culminó con las Elecciones Generales de 1984. En ese proceso, Ortega fue electo Presidente Constitucional y tomó posesión el 10 de enero de 1985, abriendo así un nuevo capítulo en la historia de Nicaragua.






