Daniel: "Somos un solo pueblo, un solo Ejército"

Daniel: "Somos un solo pueblo, un solo Ejército"

Por Halima Reyes
14 de agosto de 2025

Los Copresidentes de la República, el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, presidieron el acto conmemorativo del 45 aniversario de la fundación de la heroica Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua. Esta ceremonia solemne contó también con la participación del Comandante en Jefe del Ejército de Nicaragua, reflejando el compromiso del Buen Gobierno con la defensa de la soberanía y la seguridad de las familias nicaragüenses.

Además, están presentes el presidente de la Asamblea Nacional, doctor Gustavo Porras; Jefe del Estado Mayor General del Ejército de Nicaragua, Coronel General Bayardo Ramón Rodríguez Ruiz; el Inspector General del Ejército de Nicaragua, Coronel General Marvin Elías Corrales; la Ministra de Defensa, licenciada Rosa Adelina Barahona Castro, el Jefe de las fuerzas Policiales de Nicaragua, Primer Comisionado Francisco Javier Díaz Madriz y el Jefe de la Fuerza Naval, Contralmirante Ángel Eugenio Fonseca Donaire.

Desde la adversidad, nació la defensa soberana

Durante el acto conmemorativo, el Comandante Daniel Ortega rememoró el origen heroico de esta institución, resaltando los desafíos históricos enfrentados por el pueblo nicaragüense tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista; destacando la valentía y determinación del pueblo y sus fuerzas revolucionarias para construir, desde la nada, una fuerza militar al servicio de la paz y la soberanía nacional.

“El momento fundacional de la Fuerza Naval fue hace 55 años, con mucho orgullo y audacia. Era una fuerza naval que empezaría a desarrollarse, ¿y en qué condiciones? Veníamos de una guerra con más de 55 mil muertos, la que se libró con Somoza, junto a la Revolución, expresó el Comandante al recordar el contexto difícil en que se gestaron las primeras estructuras del Ejército.

Asimismo, recordó la negativa del gobierno estadounidense de apoyar la construcción de un nuevo ejército nacional, lo que llevó a Nicaragua a buscar solidaridad en la entonces Unión Soviética. “Pensamos que el presidente Carter iba a tomar una posición cuidadosa, pero cuando le dijimos que no teníamos ejército, porque buena parte del armamento se lo habían llevado los guardias, y que necesitábamos organizar al Ejército para darle seguridad al país, dijo que nos podría ayudar, pero con armas no. Era organizar un ejército con las uñas”, subrayó. “Fue determinante el aporte que brindó la Unión Soviética… no eran aportes para organizar un ejército como el que tenemos ahora, pero sí para sentar las bases de nuestro Ejército”.

La lucha por la paz en Nicaragua comenzó con la independencia

Se destacó el valor histórico del proceso de independencia Centroamericana y cómo este sentó las bases para la lucha por la paz y la dignidad de los pueblos. Recordó que, tras la independencia de España en 1821, uno de los primeros actos soberanos fue abolir la esclavitud. “Lo que facilitó que en Nicaragua llegáramos a un momento de paz fue el hecho de que los centroamericanos nos independizamos de España en el año 1821, y toma más sentido la paz, porque lo primero que hicimos fue derogar la esclavitud”, expresó con firmeza.

El Comandante también denunció la hipocresía histórica de las potencias que se autoproclamaban democráticas mientras promovían guerras por el oro y legalizaban el tráfico de esclavos. Explicó cómo las grandes empresas estadounidenses buscaban controlar rutas de tránsito, aprovechando las condiciones geográficas de Nicaragua para construir un canal, mientras perpetuaban uno de los crímenes más atroces de la humanidad. “Legalizaron el negocio de esclavos, los trasladaban desde África y cruzaban por Europa, por Estados Unidos, donde traficaban con seres humanos... El esclavo era solo un objeto que podía ser ultrajado y no pasaba nada, no existía justicia alguna. ¿Y quiénes aplicaban esas políticas? Los que se pintaban los grandes demócratas, señaló con profunda indignación.

Nicaragua no se rinde ante imperios ni esclavistas

El Comandante evocó con fuerza y memoria histórica uno de los episodios más oscuros del intervencionismo imperialista en Nicaragua: la llegada del filibustero y esclavista William Walker. Desde el sur de los Estados Unidos, fueron enviados mercenarios armados, llamados entonces “filibusteros”, con el objetivo de imponer la esclavitud y apropiarse del país como una extensión del poder yanqui. “Traen de los Estados Unidos lo que llamaban en ese momento filibusteros, hombres de armas, sobre todo de la zona sur, y eran mercenarios. Al frente venía un abogado esclavista, William Walker”, relató el Comandante, subrayando la gravedad de que este invasor se autoproclamara presidente de Nicaragua a través de elecciones manipuladas por su propia tropa.

Walker llegó con un proyecto de dominación y sometimiento. Respaldado por las armas que no tenían ni liberales ni conservadores, impuso su voluntad y reinstauró la esclavitud en tierras nicaragüenses, violando la dignidad del pueblo y las conquistas sociales ya alcanzadas desde la independencia. “Y los que contaban los votos eran ellos, y tuvimos un presidente yanqui, filibustero, esclavista, que lo primero que hizo fue imponer otra vez la esclavitud en Nicaragua”, denunció.

“Aquí la resistencia del pueblo nicaragüense, como todos los pueblos han sabido resistir, la sangre indígena recorre por todas nuestras venas… y empezó la resistencia, la guerra contra los invasores yanquis”, afirmó el Comandante. Con coraje y unidad, el pueblo enfrentó al invasor extranjero hasta derrotarlo en el campo de batalla. “Al final los derrotaron. Tuvieron que mandar barcos de los Estados Unidos para rescatarlos y mandarlos de regreso”, recordó, dejando claro que la victoria de entonces sigue siendo símbolo de lo que es capaz de lograr un pueblo digno, libre y en pie de lucha frente al imperialismo.

Las guerras del imperialismo no detendrán la dignidad de los pueblos

Denunció con firmeza que el mundo está sumido en una escalada de guerras impuestas por las potencias imperialistas, que controlan organismos como la Organización de Naciones Unidas, impidiéndoles actuar frente a los crímenes que ellas mismas provocan. Afirmó que nunca antes se habían registrado tantos conflictos simultáneos, señalando que los dueños del poder económico y militar mundial son los verdaderos responsables del sufrimiento de millones de seres humanos.

Frente a ese panorama de violencia y dominación, el Comandante resaltó la fuerza invencible de los pueblos soberanos, como el nicaragüense, que han sabido resistir con dignidad, coraje y conciencia. Llamó a la unidad de las naciones centroamericanas, elevando un mensaje de lucha, firmeza y victoria: “Somos un solo pueblo, un solo ejército, unidad y garantía de la victoria”, afirmó, recordando que la verdadera paz solo es posible cuando nace del pueblo y se defiende con la dignidad como bandera.

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Halima Reyes

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