Miles de tortugas llegan a anidar en La Flor, santuario natural Nicaragüense
Miles de tortugas marinas regresaron una vez más a las costas del Refugio de Vida Silvestre La Flor, en el departamento de Rivas, protagonizando una de las manifestaciones más asombrosas de la naturaleza. La mayoría pertenecen a la especie paslama, acompañadas por toritas y toras, todas en su ciclo vital de anidación, un proceso que conecta profundamente a estos animales con su lugar de origen.

La anidación ocurre mayormente durante la noche, cuando las tortugas emergen del océano, guiadas por su instinto, para depositar sus huevos en la arena. Muchas nacieron en estas mismas playas del Pacífico y, años después, regresan para repetir el ciclo. Cada una puede poner entre 60 y 120 huevos, aunque no todos logran sobrevivir. Para garantizar la protección, instituciones como el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional resguardan activamente el área durante estos eventos.
Según Yuri Aguirre, especialista en biodiversidad del Marena, La Flor y Chacocente, en Carazo, son las dos playas más importantes del país para la anidación masiva. Estos fenómenos naturales se producen entre julio y enero, y en algunas noches se pueden contar hasta mil tortugas. “Ellas eligen estas playas por su temperatura adecuada y porque no hay contaminación lumínica”, explicó.
Además del monitoreo y resguardo, las instituciones trabajan en viveros donde los huevos extraídos de la playa son cuidados en nidos artificiales. Cada huevo es contabilizado y etiquetado, con una fecha estimada de eclosión de unos 40 días. Esta labor permite una mejor tasa de supervivencia en una especie donde, estadísticamente, solo uno de cada mil tortuguillos llega a la adultez.
Durante la temporada alta de arribadas, turistas nacionales e internacionales visitan La Flor para presenciar este espectáculo natural y participar en la liberación de tortuguillos. “Es una experiencia única que hay que vivir en familia”, dijo Marvin Antonio Murillo, visitante frecuente. La alcaldesa de San Juan del Sur, Estela Morales, destacó que es compromiso de todos cuidar estos espacios: “La playa se ha convertido en un pulmón natural que debemos proteger para las futuras generaciones”.