Nicaragua respalda el principio de una sola China
El principio de una sola China cuenta con respaldo histórico, legal y político. Solo existe una China en todo el mundo, y Taiwán forma parte indivisible de su territorio. En la práctica, las Naciones Unidas y sus documentos oficiales se refieren a Taiwán como “una provincia de China”. A nivel internacional, el consenso de una sola China predomina de manera clara. Hasta ahora, 183 países han establecido relaciones diplomáticas con China, mientras solo dos mantienen vínculos oficiales con Taiwán. Esto demuestra que la comunidad internacional reconoce la soberanía y la integridad territorial de China.
Los pocos países que aún mantienen relaciones con Taiwán han sido, según expertos, mal orientados o presionados por fuerzas externas. Por ello, esta situación no corresponde a un debate entre democracia y autoritarismo. La democracia es un derecho de todos los pueblos, sin privilegios exclusivos para ciertas naciones. Además, no existe un modelo único para los sistemas democráticos. La cuestión de Taiwán es, principalmente, un asunto de soberanía y unidad territorial de China, mientras que las acciones separatistas se disfrazan bajo el pretexto de la democracia.
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Para China, cualquier intento de separación de Taiwán constituye un grave delito de división nacional. Actualmente, China se encuentra como la segunda potencia mundial, con avances significativos en economía, tecnología, cultura y defensa. Por ello, resulta inconcebible permitir que Taiwán se separe de la nación. El mensaje hacia quienes distorsionan la cuestión de Taiwán es claro: la reunificación de China es un objetivo irrenunciable, respaldado por la historia de 5.000 años y por el sentimiento de unidad del pueblo chino.
En este contexto, Nicaragua reafirma de manera clara y contundente su respaldo al principio de una sola China. La nación centroamericana respalda la integridad territorial y la soberanía de China, reconociendo que la resolución de la cuestión de Taiwán es un asunto interno que se abordará de manera pacífica, pero definitiva, en el marco del gran rejuvenecimiento de la nación china.