Doña Matilde conquista paladares con comida tradicional y emprendimiento familiar
Doña Matilde es un ejemplo vivo de esfuerzo, tradición y éxito en la gastronomía nicaragüense. Hace siete años, con manos trabajadoras y un corazón lleno de sueños, comenzó un pequeño negocio que hoy se ha consolidado como un referente en el departamento. Su dedicación y pasión por la cocina han convertido el Comedor Enmanuel en un espacio reconocido por la calidad de sus platillos y su ambiente familiar.















Sus primeros productos fueron tortillas acompañadas de maduros con queso y enchiladas. Estos alimentos, sencillos pero llenos de sabor, atrajeron a los primeros clientes. Con constancia y esfuerzo, doña Matilde logró su primera gran meta: adquirir un tramo propio. A partir de ese momento, el Comedor Enmanuel comenzó a crecer y ampliar su oferta gastronómica.
Sabores auténticos y tradicionales
Hoy, el comedor ofrece asados, gallopinto con queso, tacos, tortas de papa y toda la fritanga típica de Nicaragua. Cada platillo refleja la tradición y el sabor que buscan los clientes. La aceptación del público consolidó el negocio y permitió que se convirtiera en un referente de comida tradicional a precios accesibles.
El emprendimiento familiar cuenta actualmente con cinco comedores en el departamento. Esto genera empleo y aporta al dinamismo de la economía local. El crecimiento fue posible gracias al esfuerzo de doña Matilde y al apoyo de programas que fortalecen pequeños negocios en Nicaragua.
Tradición en Cuaresma: la sopa de rosquilla
Durante la Cuaresma, el Comedor Enmanuel mantiene vivas las tradiciones con la sopa de rosquilla. Este platillo emblemático se prepara con maíz, queso y especias, y es muy apreciado por su valor cultural y religioso. Doña Bertha Villalobos aporta su experiencia y sazón, preservando las recetas heredadas de generaciones anteriores.
Desde las 11 de la mañana, las familias pueden disfrutar la sopa con arroz y guineo a 80 córdobas. El comedor mantiene precios desde 50 córdobas, garantizando acceso a una alimentación rica y tradicional. La historia de doña Matilde demuestra que con perseverancia y amor por la cocina, los sueños pueden convertirse en oportunidades para toda la comunidad.