¡Fuera demonios!
Para un cuerpo consagrado y digno de tener como huésped el Espíritu Santo de Dios, hay que estar libres de todo ser del mal, libres de todo demonio. Echar estos espíritus del diablo de distintos niveles fue una practica que también la usó Jesús en la tierra, dejando en evidencia su Poder Divino. La práctica tiene muchos incrédulos, sin embargo hoy en día son más las iglesias que liberan a los poseídos y oprimidos por del diablo.