Una familia en Toronto demandó a sus vecinos por copiar el diseño de su casa
Desde pequeños los padres enseñan a su hijos a no ser envidiosos, la mayoría de religiones condenan la envidia, alegando que la codicia es un pecado delante de los ojos de Dios. En este caso, todo parece indicar que a los vecinos de la familia Chapnicks, no les importan las leyes divinas, y mucho menos lo que piensa los demás.
El problema inició cuando los Chapnicks, notaron que el diseño y la decoración de la casa de sus vecinos tenía un aspecto bastante parecido a la de ellos, así que sin rasgos de pereza, acudieron a las autoridades correspondiente en la ciudad de Toronto, demandado a sus vecinos por 2,5 millones de dólares por daños.
Los Chapnicks afirmaron que los acusados habían arreglado su casa, logrando un resultado “sorprendentemente similar” a la suya, incluyendo el uso de piedra, chimeneas, puertas arqueadas y ventanas pintadas con el mismo tono azul que la de ellos.
Después de tres años de litigio, las dos familias, cuyas casas están en diferentes calles de la bella ciudad de Canadá, a una distancia de 850 metros de distancia, finalmente decidieron llegar a un acuerdo fuera de los tribunales, por un monto económico no revelado.