Así se vivió el paso a la inmortalidad de Rubén Darío hace 104 años

Así se vivió el paso a la inmortalidad de Rubén Darío hace 104 años

Por Alex Hernández
6 de febrero de 2020

Un 6 de febrero de 1916 fallece el príncipe de las letras castellanas el padre del modernismo, el poeta Rubén Darío.

A 104 años de que el poeta insigne nacido en Nicaragua, falleciera, los nicaragüenses lo recuerdan con emotividad y honran su obra.

El departamento de León, estaba abarrotado, quienes querían darle el último adiós al poeta del pueblo se tomaron las calles. El luto se extendió por el mundo, a sus honras fúnebres asistieron miles de personas, diplomáticos, funcionarios, intelectuales, políticos de estas y aquellas tierras lejanas, que identificaban al bardo como la máxima aspiración humana en ese siglo.

En el adiós no podían faltar los Cantos y poemas dedicados a su memoria, entre ellos los de los españoles Juan Ramón Jiménez, Antonio y Manuel Machado, el peruano José Santos Chocano, el venezolano Rufino Blanco Fombona, el mexicano Enrique González Martínez y su entrañable Amado Nervo, también de México, entre otros.

El funeral más largo de la historia

Fueron 7 de días de cortejo, convirtiéndolo en el funeral más grande que se ha visto la historia del país.

Así se vivió el paso a la inmortalidad de Rubén Darío hace 104 años Archivo

Fueron tantos los que quisieron dar el último adiós en el paso a la inmortalidad de Rubén Darío que contó con un carro fúnebre que no fue utilizado. El vehículo halado por caballos simplemente acompañó a los muchos que quisieron cargar al poeta sobre su hombro.

Por otra parte, se conoce que a diario el traje de Rubén era cambiado; el último, que lució en la catedral de León, fue una túnica griega, mientras también estaba coronado con hojas reales de laurel.

¿Dónde está ubicada su sepultura?

La sepultura fue ubicada en la catedral de León, a los pies de la columna de San Pablo, y adornada, con una escultura de gran simbolismo.

Así se vivió el paso a la inmortalidad de Rubén Darío hace 104 años Archivo

La pieza fue esculpida por el artista granadino Jorge Navas Cordonero, una vez que tuvo la aprobación del mismo Rubén.

El Director del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), el arquitecto Luis Morales indica que Rubén Darío pudo conocer antes donde descansaría su cuerpo.

 “Porque le manda a preguntar a Monseñor Pereira con el escultor qué quieren que le pongan en su tumba. Y Rubén Darío le dijo al escultor: pero prefiero que me diga usted como escultor qué idea tiene. Entonces le dice que le va a poner un León doliente. Pero él tiene esa picardía Rubén Darío y le hace como un chiste”.

Según narra Morales, “Él tuvo ese tino, ese tacto. Esa premonición de venir a morir a su paísretornando a Nicaragua un año antes de abandonar este plano de existencia, casi cómo atraído por la providencia.

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Alex Hernández

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