Tipos de insulina: la clave para un mejor control de la diabetes

Tipos de insulina: la clave para un mejor control de la diabetes

Por Redacción Central
6 de agosto de 2026

La insulina es una hormona esencial para controlar los niveles de glucosa en la sangre y constituye uno de los principales tratamientos para las personas con diabetes. Sin embargo, existen distintos tipos de insulina, cada uno con funciones específicas según las necesidades del paciente.

El diabetólogo Javier Bravo explicó cuándo se utilizan, cómo deben aplicarse y desmintió algunos de los mitos más comunes sobre este tratamiento.

La insulina es producida por las células beta del páncreas y su función principal es permitir que la glucosa pase de la sangre hacia las células para ser utilizada como fuente de energía. Cuando el organismo deja de producir suficiente insulina o no la utiliza adecuadamente, aparecen problemas como la diabetes.

¿Cuándo es necesaria la insulina?

El especialista explicó que no todos los pacientes con diabetes requieren insulina desde el momento del diagnóstico. Las personas con diabetes tipo 1 necesitan insulina de forma permanente debido a que su organismo prácticamente no la produce.

En cambio, los pacientes con diabetes tipo 2 pueden iniciar el tratamiento con medicamentos orales, pero cuando estos dejan de controlar adecuadamente la glucosa, es necesario incorporar insulina para evitar complicaciones.

Si el paciente mantiene niveles elevados de glucosa, pese al uso de medicamentos, y ya presenta complicaciones, es obligatorio iniciar tratamiento con insulina

Tipos de insulina

El doctor Bravo detalló que existen diferentes clases de insulina según el tiempo que tardan en actuar.

Insulina de acción rápida

Se utiliza para controlar el aumento de la glucosa después de las comidas. Actúa en poco tiempo y ayuda a reducir rápidamente los niveles de azúcar en sangre.

Insulina de acción corta

También controla la glucosa relacionada con la alimentación, aunque su efecto dura un poco más que la de acción rápida.

Insulina de acción intermedia

Se administra generalmente una o dos veces al día y ayuda a controlar la glucosa durante varias horas, especialmente en ayunas.

Insulina de acción prolongada

Está indicada principalmente para mantener niveles estables de glucosa durante todo el día y reducir el riesgo de hipoglucemias, especialmente en adultos mayores.

¿Dónde debe aplicarse?

El especialista indicó que la insulina debe inyectarse en zonas con mayor tejido graso para favorecer una adecuada absorción.

Los sitios recomendados son:

  • Abdomen.

  • Parte posterior del brazo (tríceps).

  • Muslos, en algunos casos.

No se recomienda aplicarla directamente sobre el músculo del hombro (deltoides), ya que puede afectar su absorción.

¿Cuántas veces puede utilizarse la misma aguja?

El diabetólogo recomendó utilizar una aguja nueva en cada aplicación.

Aunque algunas personas reutilizan la jeringa una segunda vez, explicó que la aguja pierde el filo desde el primer uso, lo que puede provocar dolor y lesiones en la piel.

¿Cómo debe conservarse la insulina?

La insulina debe mantenerse refrigerada, preferiblemente en la puerta del refrigerador y nunca en el congelador. También señaló que puede conservarse temporalmente en un ambiente fresco cuando no se dispone de refrigeración.

Antes de aplicarla, se recomienda dejarla unos minutos a temperatura ambiente para evitar molestias durante la inyección.

Mitos sobre la insulina

Durante la entrevista, el especialista aclaró que es falso que la insulina provoque ceguera, daño renal o enfermedades hepáticas. Explicó que estas complicaciones son consecuencia de una diabetes mal controlada y no del tratamiento con insulina.

La insulina no hace daño; lo que produce las complicaciones es mantener la glucosa elevada durante mucho tiempo

Asimismo, recordó que algunos medicamentos orales, como la metformina, pueden combinarse con insulina, siempre bajo supervisión médica.

La importancia del seguimiento médico

El especialista recomendó que toda persona diagnosticada con diabetes siga las indicaciones de su médico, mantenga controles periódicos y evite modificar las dosis o la forma de aplicación sin orientación profesional.

Un adecuado control de la glucosa, acompañado de alimentación saludable, actividad física y tratamiento oportuno, permite disminuir el riesgo de complicaciones y mejorar la calidad de vida.

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Redacción Central

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